La Casa de la Noche
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Indómita - Primer capítulo

Mensaje por Zoey Redbird el Dom Sep 18, 2011 12:25 pm

INDÓMITA


Capítulo 1

¡Craww! ¡Crawww! ¡Crawww! (*1) un estúpido cuervo me mantuvo despierta toda la noche. De acuerdo para ser más exactos todo el día, porque como ya saben, soy un vampiro novato y tenemos ese asunto del día y la noche intercambiados. De todos modos no conseguí dormir nada anoche. Pero para mí no conciliar el sueño es actualmente la cosa más fácil de conseguir de la vida, realmente apesta cuando tus amigos pasan de ti.
Tendría que saberlo. Yo Zoey Redbird, era actualmente la indiscutible reina de la que sus amigos pasen de una.
(*1: Se refiere a graznidos de cuervos)
Persephone, la gran yegua alazana que podía considerar como mía, al menos mientras viva en la casa de la noche, estiro su cuello alrededor de mi cabeza y su hocico toco mi mejilla. Bese su hocico y volví a cepillar suavemente su cuello. El cepillar a Persephone siempre me ayudaba a pensar y hacerme sentir mejor. Y definitivamente necesitaba la ayuda sobre ambas cosas.
―Está bien, entonces, hasta ahora había logrado evitar durante dos días la gran confrontación, pero no puedo continuar así‖, le dije a la yegua.
―Si, se que ellos están en la cafetería ahora mismo, juntos comiendo la cena, mientras son amigos-amigos dejándome totalmente fuera‖ Persephone resoplo y volvió a mascar de su heno.
―Si, pienso que ellos son unos idiotas, también. Claro, les mentí, pero era sobre todo omisión. Y, si, oculte algunos asuntos de ellos. Sobre todo por su propio bien.‖
Suspire. ―Bueno, el asunto de Stevie Rae fue por su propio bien‖. Y el asunto, de yo, teniendo alguna relación con Loren Blake vampiro poeta laureado y profesor de la Casa de la Noche, pues eso era por mi propio bien.
―Pero aun así‖ Persephone chasqueo una oreja tras escucharme. ―ellos realmente me juzgan‖
Persephone me resoplo otra vez, suspire otra vez. Mierda, yo no podía seguir evitándolos más.
Después de dar a la dulce yegua un último cariño, camine despacio fuera de su corral del establo y regrese la serie de cepillos que había utilizado sobre ella la hora anterior. Respire profundamente el cuero y el olor de caballo, dejando a la mezcla relajante aliviar mis nervios.
Reflexionando frente a un cristal del establo, automáticamente pase mis dedos por mi cabello oscuro, tratando de hacerlo ver no tan rebelde. Yo había sido marcada como un nuevo vampiro y trasladada a la casa de la noche hace poco más de dos meses, pero ya mi pelo era perceptiblemente más espeso y largo. Y el ―súper cabello‖ era solo uno de los muchos cambios que ocurrían conmigo.
Algunos de ellos eran invisibles, como el hecho que yo tuviese una afinidad con los cinco elementos. Algunos de ellos eran muchísimos más visibles, como los tatuajes que enmarcaban mi cara en remolinos exóticos y luego a diferencia de cualquier otro vampiro nuevo o adulto, la extensión del diseño de zafiro continuaba sobre mi cuello y hombros, a lo largo de mi columna y el más reciente, alrededor de mi cintura, un pequeño hecho que nadie excepto de mi gata Nala, nuestra diosa Nyx y yo conocíamos.
―¿A demás a quien podría mostrarlo?‖
―Bueno, ayer yo no tenía uno, sino tres novios‖, me dije a los oscuros ojos y con una cínica sonrisa que se reflejaban en el cristal. ―pero arreglaste eso, ¿verdad? Ahora tú tienes cero novios, además que nunca nadie confiara en ti otra vez, por lo menos, yo no sé, en un millón de años. ―bueno con excepción de Afrodita, que enloqueció totalmente y desapareció hace dos días porque de repente pudo ser convertido en un ser humano de nuevo, y Stevie Rae, quien dijo que perseguiría a la asustada afrodita de nuevo humana, porque lo que le pudo haber causado (incipiente asunto humano) cuando forme el circulo y se convirtió a partir de su escalofriante no –muerta a una extraña chica con un tatuaje vampiro de color rojo, pero era ella otra vez. ―De cualquier manera‖, me dije a mi misma en voz alta, ―haz conseguido arruinar la vida de todos los que has tocado, ¡bien hecho!‖.
Mis labios habían comenzado a temblar y sentía el ardor de las lágrimas en mis ojos. No. Tener los ojos rojos no harían ningún bien, quiero decir, seriamente, si lo hiciera, mis amigos me hubieran besado (bueno, no literalmente) y me hubieran animado días atrás. Yo solo debo afrontarlos y comenzar hacer las cosas bien.
La última noche de diciembre era fría y un poco húmeda. Las luces a gas que marcaban el camino estiraban la casa del establo y el área de la escuela al edificio principal parpadeando con pequeños halos de luz amarilla, mirando el hermoso y pequeño mundo. En realidad, todo el campus de la casa de la noche era magnifico, siempre me hacía pensar en algo que perteneció a una leyenda Arturiana que en el siglo XXI. Amo estar aquí, me recordé. Es mi hogar, es donde pertenezco. Hare lo correcto con mis amigos, y todo volverá a estar bien.
Mordía mi labio y me preocupaba acerca de cómo exactamente iba arreglar las cosas con mis amigos cuando mi concentración fue interrumpida por un extraño ruido de aleteo que lleno el aire a mi alrededor. Algo sobre aquel ruido envió un frio por mi columna. Alce la vista. No había nada encima de mí, excepto la oscuridad y el cielo y las desnudas ramas de los enormes robles que marcaban la acera. Temblé, por tener un momento ―caminando sobre mi tumba‖, como la noche fue de suave y húmedo a oscuro y malévolo.
Espera, ¿oscuro y malévolo? Bueno, ¡eso es realmente estúpido! Lo que debí haber oído no era probablemente nada más siniestro que el viento a través de las ramas de los arboles. Me iba a hacer pipi.
Sacudiendo mi cabeza, seguí andando, pero solo había dado un par de pasos cuando sucedió otra vez. El extraño aleteo causo el aire, que parecía 10° más fríos, revoloteando desordenadamente sobre mi piel. Yo automáticamente levante una mano, imaginando murciélagos y arañas y todo tipo de cosas espeluznantes.
Mis dedos pasaron a través de la nada, pero era una nada frígida y un dolor helado corto por mi mano. Completamente asustada, me abrace y puse mi mano sobre mi pecho. Por un momento yo no sabía qué hacer, y mi cuerpo estaba entumecido por el miedo. El aleteo se volvía más fuerte y el frio más intenso, cuando finalmente logre avanzar. Esquivando mi cabeza, hice la única cosa en la que yo creía que podía hacer. Corrí a la puerta más cercana de la escuela.
Después de deslizarme dentro, cerré la gruesa puerta de madera de golpe detrás de mí, y jadeando me gire para mirar detenidamente por la pequeña ventana de arco en el centro de la misma. La noche cambio y nado ante mis ojos, igual como una pintura negra pinta una página oscura. Sin embargo, la terrible sensación de frio miedo permaneció dentro de mí. ¿Qué está pasando? Casi sin comprender lo que yo hacía, susurre, ―fuego ven a mí, necesito tu calor‖.
Al instante el elemento respondió, llenando el aire a mí alrededor con el suave calor de un fuego hogareño. Aun mirando fijamente hacia afuera por la pequeña ventana, presione mis palmas contra la madera áspera de la puerta. ―ahí‖ murmure. ―envía tu calor ahí también‖, con una explosión de calor, el elemento paso por mí, atreves de la puerta y vertido en la noche. Hubo un silbido, como el vapor que aumenta de hielo seco, la niebla se enturbio, espeso y acuoso, dándome el sentido de vértigo, que me dio un poco de nauseas y la extraña oscuridad comenzó a evaporarse. Entonces el calor completamente alejado del frio, y de pronto tal cual como había comenzado, la noche era otra vez tranquila y familiar.
―¿Qué acababa de suceder?‖
El escozor de mi mano, llamo mi atención de la ventana. Mire hacia abajo. En la parte trasera de mi mano había marcas rojas, como si algo con garras, o garra, había raspado a través de mi carne. Me frote las marcas con una mirada de enfado, como si me hubieran quemado con un hierro.
Entonces el sentimiento me golpeo fuerte, duro y abrumador y supe por el sexto sentido que me dio la diosa que yo no debería estar aquí sola. La frialdad que había corrompido la noche – ese algo fantasmal que me había perseguido y llenado mi mano de rasguños, me lleno de un terrible presentimiento, y por primera vez en mucho tiempo, yo estaba realmente y absolutamente asustada. No por mis amigos, no por mi abuela o mi ex novio humano, o incluso por mi alejada madre. Tuve miedo por mí. No solo quería la compañía de mis amigos, los necesitaba.
Todavía frotando mi mano, hice que mis piernas se movieran y sabia que mas allá de cualquier duda, que preferiría afrontar el daño y la decepción de mis amigos que ha cualquier cosa oscura que se ocultara en la noche.
Me cerní por solo un segundo afuera de las puertas abiertas del atosigado comedor observando a los otros chicos hablar fácilmente y felizmente juntos, y casi fui abrumada con el repentino deseo de ser solo otra joven con ninguna capacidad extraordinaria o las responsabilidades que acompañan aquellas habilidades. Durante un segundo quise ser normal, tan forzosamente que me era difícil respirar.
Entonces sentí el suave soplido del viento contra mi piel que pareció calentada por el calor de una llama invisible. Capture una ráfaga del océano, incluso aun así hay sin duda ningún océano cerca de Tulsa, Oklahoma. Oí la canción de un ave y olí la hierba recién cortada. Y mi espíritu tembló por la alegría silenciosa dentro de mí cuando reconoció los dones poderosos obsequiados por la diosa, con una afinidad con cada uno de los 5 elementos: aire, fuego, agua, tierra y espíritu.
Yo no era normal. Yo no era cualquier otra persona, novato o vampiro, y fue un error por mi parte desear lo contrario. Y la parte de mi ―no-normal‖ me decía que tenía que ir allí y tratar de hacer las paces con mis amigos. Enderece mi espalda y mire alrededor de la habitación con los ojos libres de autocompasión, y fácilmente encontré mi grupo especial, en nuestro lugar.
Tome una respiración profunda y luego hice mi camino rápidamente a través de la cafetería, dando una pequeña inclinación o una pequeña sonrisa a los novatos que me decían hola. Note que cada uno reaccionaba con su mezcla habitual de respeto y temor, lo cual quiso decir que mis amigos no habían estado hablando mierda acerca de mí a las masas. Esto quiere decir que Neferet no había lanzado por todo los medios un ataque abierto contra mí. Aun.
Agarre rápidamente, una ensalada y un café pop. Luego, sosteniendo mi bandeja con tal estrechez anormal que dejaban mis dedos blancos, marche directamente a nuestro lugar y tome mi asiento habitual al lado de Damien.
Cuando me senté, nadie me miro, pero su ligera charla instantáneamente murió, lo cual fue algo que totalmente odie. Pienso, que es más terrible que acercarse a un grupo, los cuales son tus supuestos amigos y obligándose todos ellos a callar, por lo que sabes con certeza ¿qué todos hablaban de ti? Puff.
―Hola‖ dije. En vez de escapar o de romper a llorar como quise. Nadie dijo nada.
―Entonces, ¿qué pasa?‖, Dirigí la pregunta directamente a Damien, conociendo que mi amigo gay era naturalmente el eslabón más débil de la cadena de ―no hablar con Zoey‖.
Tristemente, fueron las gemelas las que me contestaron y no el gay, y por tanto más sensible y educado, Damien.
―Mierda no, ¿verdad gemela?‖ dijo Shaunee.
―Así es, gemela, mierda no. Porque no podemos confiar en que saben una mierda‖ dice Erín. ―gemela, ¿sabias que éramos totalmente de poca confianza?‖
―No, hasta hace poco, yo no, gemela. ¿Tu? Dijo Shaunee. ―No lo supe hasta hace poco también‖ termino Erín.
Está bien, las gemelas son las gemelas. Shaunee Cole es una Jamaicana-americana de color caramelo que creció en la costa este. Erín Bates es una hermosa rubia que nació en Tulsa. Las dos se reunieron después de haber sido marcadas y mudarse a la casa de la noche en el mismo día. Ellas clicklearon al instante – es como si la genética y la geografía nunca existió. Ellas literalmente terminaban las oraciones de la otra. Y en este momento ellas me miraban airadamente con miradas gemelas de enojo y sospecha.
Dios, ellos me hicieron sentir cansada.
Ellos también me hicieron sentir mal. Si, yo había mantenido secretos de ellos. Sí, yo les había mentido. Pero tenía que hacerlo. Bien, principalmente tenía que hacerlo. Y las gemelas con su superioridad moral me ponían de los nervios.
―Gracias por ese adorable comentario. Y ahora voy a intentar preguntarle a alguien que no tenga que responder una versión etérea llena de odio, tipo chicas chismosas Blair‖. Volví mi atención lejos de ellas y mire directamente a Damien, aun cuando yo pudiera oír a las gemela tomar aire, y preparándose para decir algo que yo esperaba que algún día lo lamentaran.
―Así que, supongo lo que realmente quise preguntar cuando dije: entonces, ¿que pasa? Es si ustedes han notado cualquier cosa aterradora, algún fantasma suelto afuera últimamente. ¿Lo han hecho?‖
Damien es alto, realmente un chico lindo con una excelente estructura ósea cuyos ojos cafés eran generalmente cálidos y expresivos, pero, en este momento eran cautelosos y un poco más que fríos. ―Un fantasma suelto‖ el dijo. ―lo siento no tengo idea de lo que estás hablando‖. Mi corazón se contrajo con el tono de indiferencia en su voz, con el cual había contestado mi pregunta, pero me dije al menos el había contestado mi pregunta. ―En el camino desde los establos, algo salido del infierno me ataco. Realmente no podía ver nada, pero era frio y dejo marcas en mi mano. ―levanté mi mano para mostrarle pero ya no estaba, ya no había nada allí.
Genial.
Shaunee y Erín resoplaron juntas. Damien solo parecía muy, muy triste. Yo estaba abriendo la boca para explicar que se había producido una marca allí hace unos pocos minutos, cuando Jack llego corriendo. ―Oh, ¡hola! Realmente lo siento, llegue tarde porque cuando me puse mi camisa encontré una mancha directamente encima de esta. ¿Pueden creerlo? Dijo Jack levantando su bandeja con alimentos y sentándose en su lugar junto a Damien.
―¿Una mancha?‖ no estará sobre el adorable Armani azul de manga larga que te regale para navidad, ¿verdad? Dijo Damien, moviéndose para hacer espacio a su novio.
―¡Oh mi dios, no! yo nunca derramaría nada sobre aquello. Yo lo amo y…‖ ―sus palabras se llenaron de asombro cuando sus ojos pasaron de Damien, fijándose en mi. El tomo aire. ―oh, eh, hola, Zo‖, ―Hola Jack‖ dije, sonriéndole. Jack y Damien estaban juntos. ¡Hola! ellos son gay. Mis amigos y yo, junto con cualquier otra persona que no sea de mente estrecha y juiciosa, somos relajados con esto.
―Yo no esperaba verte‖, balbuceo. ―Pensé que eras todavía…. Uh… bien…‖ el se calmo, mirando incomodo y ruborizándose bastante de un lindo rosado.
―¿Tu pensabas que yo todavía me ocultaba en mi habitación?‖ le suministre a él.
El asintió.
―No‖, dije firmemente, ―ya termine de hacer eso‖.
―Bueno, la-te-da,‖ comenzó Erín, pero antes de que Shaunee interviniera en el acto como habitualmente hace. Una risa descaradamente atractiva proveniente de la puerta detrás de nosotros, hiso que cada uno de nosotros se girara y observara.
Afrodita entro en el cuarto, riendo mientras batía sus pestañaba a Darius, uno de los más jóvenes y calientes Hijos de Erebus, guerreros que se encargan de proteger la casa de la noche haciendo un excelente flirteo con su cabello. La chica siempre ha sido multifacética, pero yo estaba totalmente asombrada de como indolente y totalmente relajada parecía. Solo hace dos días que casi había muerto y luego enloqueció porque la marca de color zafiro de luna creciente que aparecía en las frentes de todos los novatos, marcando el inicio del cambio en vampiro o en cabezas-muertas desapareció de su cara.
Lo que significaba que ella de alguna forma había vuelto a ser humana.

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